La curaduría como práctica profesional construye y aplica universos de sentido a partir de la creación de diversos dispositivos narrativos o eventos culturales.
Puede imaginar y crear nuevas escenas o condiciones para un futuro diverso y de impacto crítico en el orden social. Trabajo con artistas y coleccionistas en exposiciones institucionales y domésticas.
Exposición individual de Azul Van Peborgh ante la curaduría de Natalia Albanese Gisbert
Azul toma los lápices óleos pasteles para que con sus dedos busquen vías autónomas en su itinerario por la superficie de la tela. Se perciben en sus obras el uso de la perspectiva, diferentes ritmos y por añadidura: desplazamientos, caídas y accidentes de la materia acentuados por la intensidad del color. La composición final de sus trabajos pictóricos es el resultado de éste devenir y de los errores que aparecen en estos recorridos.
Esta exhibición de Azul es fruto de la primera edición del Premio Estímulo Miranda Bosch Complot evocativo. Está compuesta por un conjunto de bastidores de gran formato y una intervención en una nueva sala expositiva de la galería en la que se incluyen dibujos en la pared, pinturas y cerámicas. Generosamente, la artista despliega con habilidad una amplia gama de colores en cada tela, los contamina y los polariza sin perder el foco de atención en su preocupación por la totalidad de la poética visual en cada pieza.
El título Pentimento de ese ejercicio expositivo toma como referencia el termino pentirsi de la lengua italiano, cuya traducción en español significa arrepentirse. Hace alusión a las modificaciones que un artista hace en un obra pintada. Estas alteraciones desean cambiar o corregir un fragmento que al autor/a no deseado. Es una manera de asumir arrepentirse artísticamente desde la cual la artista devela ese error original y su posterior transformación. Desde ese lugar de enunciación, la autora citadina recrea paisajes ficcionales: arma y desarma las configuraciones espaciales de montañas, ríos y lagos despojados de la presencia de seres humanos. Son landscapes mentales en donde líneas y puntos vibran conformando universos ¿oníricos? ¿irreales? ¿naturales?. A su vez, dentro de cada pieza pueden encontrarse microrrelatos en los que interactúan los elementos a través de asociaciones por sus texturas, formas y color.
La incorporación de la cerámica en el diseño expositivo ha irrumpido para dejar las huellas
corpóreas del procedimiento de la artista a los fines de componer éstos paisajes. Dado su caudalosa capacidad de creación, éstas piezas recrean parte de la atmósfera visual que recupera lo pétreo y perenne de la naturaleza.
Por último, la trama dibujada en sala intenta poner la mirada en eso que está por desaparecer en el horizonte, es otra operación para recuperar la trama de ese ecosistema imaginado en el lenguaje de la artista.
Te invito a escuchar la playlist que armé para recorrer la expo:
PLOTEO DE INGRESO A LAS SALAS:
Conversaciones posibles entre el acervo familiar del artista Fernando Allievi / María del Carmen Lorenzo y el patrimonio gestionado por el maestro Antonio Seguí en custodia del Centro de Arte Contemporáneo Chateau – Antonio Seguí.
Artistas
Valerio Adami, Jean – Michel Alberola, Pier Alechinsky, Manuel Álvarez, Karel Appel, Antonio Asís, Líbero BadÍi, Georg Baselitz, Alejandro Bonome, Adriana Bustos, Luis Camnitzer, Norberto Cresta, Enzo Cucchi, Oscar Curtino, Jacqueline De Jong, José De Monte, Verónica Di Toro, Ernesto Farina, Juan Gugger, Alberto Greco, Isidore Isou, Kenneth Kemble, Leonardo Kilstein, José Landoni, Julio Le Parc, Leonilson, Fabián Liguori, Luis López Loza, Jorge Macchi, Man Ray, Roberto Matta, Alberto Nicasio, Claes Oldenburg, Onofrio Palamara, César Paternosto, Manuel Pascual, Sigmar Polke, Liliana Porter, José Guadalupe Posada, Luis Tomasello, Antonio Saura, Luis Seoane, Richard Serra, Eduardo Serón y Daniel Spoerri.
Colecciones
María del Carmen Lorenzo y Fernando Allievi
Antonio Seguí donadas al Centro de Arte Contemporáneo Chateau – Antonio Seguí en su momento de creación
Correspondencias ficcionales: Guillermo Daghero:
https://drive.google.com/file/d/1MTgJv2AN-SOIdUF1sVu4PSUg61r_9HF1/view?usp=sharing
PH Matias Wonko
El segundo capítulo del Programa Colecciones del Museo Evita Palacio Ferreyra propone como ejercicio curatorial el diálogo entre dos acervos de dos artistas: Fernando Allievi y Antonio Seguí. Son posibles conversaciones entre el patrimonio familiar del artista Fernando Allievi / María del Carmen Lorenzo y el acervo del maestro Antonio Seguí donado al Centro de arte Contemporáneo – Chateau Carreras al momento de su creación.
Integran esta exhibición: Valerio Adami, Jean – Michel Alberola, Pier Alechinsky, Manuel Álvarez, Karel Appel, Antonio Asís, Líbero BadÍi, Georg Baselitz, Alejandro Bonome, Adriana Bustos, Luis Camnitzer, Norberto Cresta, Enzo Cucchi, Oscar Curtino, Jacqueline De Jong, José De Monte, Verónica Di Toro, Ernesto Farina, Juan Gugger, Alberto Greco, Isidore Isou, Kenneth Kemble, Leonardo Kilstein, José Landoni, Julio Le Parc, Leonilson, Fabián Liguori, Luis López Loza, Jorge Macchi, Man Ray, Roberto Matta, Alberto Nicasio, Claes Oldenburg, Onofrio Palamara, César Paternosto, Manuel Pascual, Sigmar Polke, Liliana Porter, José Guadalupe Posada, Luis Tomasello, Antonio Saura, Luis Seoane, Richard Serra, Eduardo Serón y Daniel Spoerri.
Fernando Allievi (1954), dibujante y artista visual egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes Dr. José Figueroa Alcorta, realizó más de una veintena de exposiciones individuales y colectivas en numerosos países, entre las que vale la pena mencionar la representación argentina en la 9th Triennale India, Lalit Kala Akademi, New Delhi, India. Ha recibido diversas distinciones entre las que se destaca el Premio Trayectoria 2022 del Fondo Nacional de las Artes, Premio Nacional a la Trayectoria Artística 2023 del 111º Salón Nacional de Artes Visuales y el Primer Premio sección dibujo «XLIV Salón Manuel Belgrano», Museo Eduardo Sívori, Buenos Aires, Argentina.
Dentro de la exhaustiva trayectoria de Allievi hay una anécdota que marca su carrera: acontece en el año 1985 cuando toma la decisión de ir a dedo a Nueva York a explorar los caminos de la profesión artística, impulsado por su colega Marcelo Bonevadi. Su estadía en Estados Unidos, lo conecta con las obras de los grandes maestros como Jean-Auguste-Dominique Ingres o Eugène Delacroix y, también, le permite insertarse en el mercado neoyorquino con obras de gran formato. En 1988, por cuestiones personales, vuelve a Córdoba y se instala definitivamente, conforma su familia y continua su producción hasta la actualidad.
Por otro lado, el maestro Antonio Seguí (1934 – 2022), fue un artista que a lo largo de toda su carrera compuso piezas experimentando con técnicas y materiales artísticos: serigrafías, fotograbado, litografías, aguafuertes, aguatintas, linograbados y carborundums. Sus trabajos forman parte de prestigiosas colecciones públicas y privadas internacionales. En Córdoba dejó el legado de la Familia urbana, el Gaucho urbano en el Valle de Calamuchita y la fundación del Centro de Arte Contemporáneo (CAC), cuyos inicios se remontan a 1988. La residencia de Antonio osciló entre un chalet francés en la comuna de Arcueil, ubicada en las afueras del sur de París y su casa de Villa Allende. Reverberan las historias de artistas que en su paso por la ciudad del Sena encontraron cobijo y un buen vino para transitar su estadía en la capital francesa.
De esta manera, Todos los caminos conducen a Córdoba, es una exhibición que tiene al territorio cordobés como imán de éstas dos figuras, quienes además de dedicarse a su producción vastísima, conformaron colecciones de arte.
Los patrimonios que conversan en las salas de tercer piso del museo se desprenden de los gustos y recorridos de ambos. Por un lado, el caso de Lorenzo / Allievi sintetiza el interés por la abstracción (en nombres como Cresta, Le Parc, Di Toro), la historia pictórica de los años 1940 a 1980 local (De Monte, Farina, Bonome, Palamara), la irrupción de la contemporaneidad de los 2000 (Adriana Bustos, Manuel Pascual, Fabián Liguori), la técnica del grabado (gusto compartido con Seguí, como es el caso de Tomasello, Serón). El matrimonio Allievi /Lorenzo ha conformado este acervo a través de más de treinta años con el hábito sistemático de la compra de estas piezas.
Por otro lado, el lote de obras que componen la donación de Antonio Seguí al CAC se nutre de diversos orígenes y amerita una investigación profunda dada la magnitud y diversidad de procedencias de las piezas. Tras un trabajo exploratorio y con la excusa de la presente exposición se realizó una selección de obras que recuperan artistas de diferentes nacionalidades que trasgreden los lenguajes tradicionales pictóricos establecidos para proponer nuevas y experimentales matrices de pensamiento de su tiempo. Se trata de Alberto Greco, Kenneth Kemble, así como también referentes de la Figuración Narrativa como Valerio Adami, o el neoexpresionismo alemán como Georg Baselitz o Claes Oldenburg pionero del Pop Art. Se verán en las salas algunos artistas que formaron parte de la muestra 29 artistas, realizada en el año 1991 en el CAC, en la cual participaron artistas locales y donaron sus trabajos.
El conjunto de obras que Seguí recopila y dona al acervo local conlleva la sensibilidad y astucia de un pícaro flâneur que recorre las escenas del arte europeas y latinoamericanas para llevar a su tierra lo mejor que encuentra de otras. Se trata de artistas obsesionados con la técnica, que dedican su vida a explorar nuevos procedimientos artísticos como es el caso del mexicano Luis López Loza, o el uruguayo Luis Camnitzer, o el chileno Roberto Matta. Por si todo esto fuera poco, esta colección se nutre artistas de las vanguardistas europeas como es el caso de Daniel Spoerri, es un artista y escritor suizo. Está presente el escultor estadounidense Richard Serra, referenciado por sus piezas monumentales de acero. A su vez, Sigmar Polke, artista alemán destacado por su enfoque experimental de la pintura, en la cual incorporó materiales y técnicas no convencionales. El estilo de Polke se caracterizó por una melange entre la figuración y la abstracción, así como por el uso de colores brillantes y patrones repetitivos. Es considerado uno de los artistas más importantes e influyentes del siglo XX.
En el ingreso del tercer piso del Palacio y en las salas K, M, L se presenta Todos los caminos conducen a Córdoba, una exposición que presenta las colecciones de ambos artistas. El recorrido visual prioriza la vibración del color y se estructura en tres bloques: en la sala K están convocadas piezas en torno a la problemática de la figuración humana. En la sala L se despliegan una serie de correspondencias ficcionales elaboradas por Guillermo Daghero, en las cuales propone una serie de cartas de fantasía entre las distintas personas que intervienen en la muestra. De esta manera, Daghero evoca mundos personales reales e imaginarios que orbitan alrededor de las piezas que integran estos patrimonios. Por último, en la sala M, se constituye un relato que emerge desde las ideas de territorio, arquitectura y urbanidad.
A modo de cierre, compartimos las palabras de Marcel Duchamp, quien dijo que el arte no tiene reglas sino posibilidades, es pues, el eje de este ejercicio curatorial en el cual se puso en danza una serie de obras que llegan a Córdoba con otras producidas aquí para invitar a quienes la recorren a desplazarse por los ritmos visuales de éste conjunto de artistas.
De Alec Franco en OTTO galería con curaduría de Natalia Albanese
En esta exhibición, el artista Alec Franco presenta un conjunto de trabajos pictóricos en los cuales indaga sobre el movimiento del color, la versatilidad de la paleta cromática y morfología del mismo. Alec despliega y deshace, en simultáneo, los binomios que conforman sus obras: laxitud -tensión o contracción – expansión.
Se trata de pinturas que se vigorizan ante las reminiscencias de trazos orgánicos e ilógicos. Son el resultado de un ejercicio del artista desde el cual invita a focalizar la mirada en la pieza, sin necesidad de la elaboración de un concepto racional que la justifique.
Como puede verse en el título de la exposición, se hace referencia a la palabra Temporada, porque parte del obrar de Alec se nutre de procedimientos artísticos que están en constante revisión y le dan un carácter de excepcionalidad a esta selección. Por añadidura la palabra ilógica remarca la operación constante del autor, quien elabora un lenguaje propio, con autonomía y reglas específicas, para inmediatamente, desarmarlo y volver a empezar.
En el corpus que se exhibe en las salas de OTTO galería, es posible encontrar una serie de elementos lingüísticos – cromáticos que actúan de modo poético en este recorte temporal ilógico:
1. Recurrencia en los fluidos. Él va y vuelve de la pintura, no la piensa, la siente. Lo que vemos es ese transcurrir. Una vez que formalizó un patrón recurrente lo desarticula y empieza de nuevo.
2. Tejidos. En oposición a cualquier idea de geometría axial y la organización de un cuadro simple, con franjas de colores puros, los tejidos aparecen como capas superpuestas que vibran en sus conjunciones, emergen las irregularidades y morfología propia.
3. Los contrastes en la paleta de colores. El artista atraviesa temporadas cromáticas, donde prevalece la fascinación por determinadas tonalidades como puede ser el verde, el rojo, el violeta. Una vez experimentadas, da paso a otra secuencia, a otro matiz.
4. El dripping, fue un error y allí quedó.
5. Los lunares o presencias circulares pequeñas. La tendencia al barroco y la saturación de componentes de diversos tamaños y formas generan en las capas superficiales de las obras un sentido de resistencia a lo establecido, lo predecible, lo canónico.
6. El espiral desfigurado. Aparece cuando el artista se encapricha con algo.
Esperamos que disfrute de la vibración del color, los desplazamientos de los trazos y las sutilezas de las superficies yuxtapuestas.
Versiones artísticas de plantas arquitectónicas por Pablo Bisio con curaduría de Natalia Albanese Gisbert
En la actualidad, el arte, la música y la arquitectura parecen disciplinas separadas habitadas por profesionales comprometidos con ellas, pero que buscan cuestiones distintas entre sí. Sin embargo, a nuestro entender, éstos universos se contaminan constantemente: son un campo de cruce de diversos lenguajes desde los cuales nos expresamos en búsqueda de la belleza. Es por ello que esta exposición que se nutre de ellas, y tiene como como punto de inicio la celebración del día del Arquitecto/a en Colegio de Arquitectos.
Música, arquitectura y arte. Si bien la música tiene el sonido como principal soporte, cuando estamos escuchando una canción que nos gusta ¿no tiene la capacidad para transportarnos a un lugar sublime? Por supuesto que la arquitectura tiene como finalidad construir espacios para que las personas nos desarrollemos allí, pero cuando entramos a un sitio que tiene un equilibrio en la composición de sus elementos: materialidad, funcionalidad, mobiliario, luces, ¿no sentimos que estamos escuchando una sinfonía? Y claro que el lenguaje visual tiene esa potencialidad, vibración, intensidad que puede sacudir a los cimientos más rígidos y totémicos que existan en la faz de la tierra, muchas veces, cuando contemplamos una obra de arte, ¿no estamos ante un acontecimiento de los más trascendentales de nuestra vida?
Covers es una exposición individual del artista y arquitecto Pablo Bisio, con la curaduría de Natalia Albanese, donde se metabolizan todos los elementos de éstas tres disciplinas. Esta exhibición está empapada de la colaboración, o de feating, como se dice en la música, de 27 profesionales que lo hicieron posible: Alarcia Ferrer Arquitectos, Juan Arriola, BLT Barrera Lozada, Bertolino Barrado Oficina de Arquitectura, Esteban Bondone, Tristán Bondone 2.26 ARQUITECTOS, Sol Blanc Arquitecta / Sara Boccolini, Carranza / Vázquez, Carlos Ciravegna, Matias Dinardi / Luz Roda NN Arquitectos, ESPACIO ARQUITECTXS Astesano/Bisio, Gastón Giusto + Alejandro Bender y Laura Freiberg , Estudio Lorenzo Arquitectos, Agustín Lozada, Adolfo Mondejar, OZ Arquitectos Olivero/ Zappegno, TECTUM Manuel Gonzalez Veglia / Agustín Berzero, Torres / Pons, Marco Rampulla, Estudio Rare + MATEO UNAMUNO, Rovea/Sargiotti, José Ignacio Santillán, Marcelo Swinnen, Gustavo Vidal, Tissot Castañeda Salassa STC ARQUITECTOS, SDF Arquitectos Leandro Darsie / Lucas Fantini.
En este ejercicio expositivo, Bisio toma como un pentagrama inicial los planos de viviendas que llaman su atención, en un gesto caprichoso y minucioso selecciona proyectos arquitectónicos para reversionarlos. Así como en la música, un cover es una nueva interpretación de una canción grabada previamente por otro artista, por lo tanto crea una reinterpretación, donde un artista o banda toma una canción existente y la recrea con su propio estilo, añadiendo su propia interpretación y enfoque. A continuación presentamos 32 covers (los mencionados, más la planta del Colegio de Arquitectos) que suenan acorde a las preocupaciones estéticas de Paul: el tratamiento del color y la versatilidad del mismo, las texturas de la geometría y las abstracciones que derivan de ella, la composición de los puntos y las líneas y lo que se desprenden de ese todo orgánico. En añadidura, cada nueva versión cuenta con una palabra que se desprende del proceso de creación y se transforma en el título de la obra. Por otro lado, como se trata de una celebración y deseamos que participen todxs en el centro de la sala se dispuso como parte de la exhibición las plantas originales para que cada quien cree su propio covers, pues como explicamos al comienzo, no es materia exclusiva de artistas.
Por último, quisiéramos rememoramos unas palabras del escritor Julio Cortázar, quien dijo: “Toda mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo”, pues entonces, aquí toda planta es la pizarra en la cual Bisio se inventa un universo para dibujar y vivir en él.
Te comparto la playlist de esta expo:
Vehementemente es una exposición individual que realiza la artista contemporánea argentina Laura Tarsitano (1973, Buenos Aires, Argentina) ante el cuidado curatorial de Natalia Albanese Gisbert (1984, Río Negro, Argentina) en la galería de arte contemporáneo Merifé Marco. Esta exhibición está compuesta por piezas producidas desde el año 2023 al 2025. En esta ocasión, la propuesta contempla acrílicos sobre lienzo, calados y dibujos sobre papel.
Contemplar las obras de Laura Tarsitano invita a hacerse una pregunta ¿Es su obrar un punto de partida o de llegada?. En el caso de ella se trata de un arribo, porque es a partir de su pincelada gestual en la que ella crea revelaciones, en el sentido fotográfico del término. Tarsitano a través del juego de figura – fondo y la utilización de una paleta cromática exquisita hace (in)visible imágenes latentes de mujeres en acción, así, su pintura experimenta una metamorfosis: esto es un medio, no un fin. Un medio que utiliza con singular audacia, sin principio, ni fin, pues su lectura es infinita. Los recortes visuales que evoca Laura se remiten a revelaciones de escenas y mujeres custodiadas en la memoria de la artista abstraídas de su entorno. Aquí la pintora, hace foco en la figura principal y su acontecer, despojándola de lo que la rodea para hacer síntesis en la expresión y el deseo.
La pincelada es gestual, suelta y evidente, es cercana al realismo, pero toma distancia de él, para derivar en un trazo expresivo que se expande a la acción, el movimiento, el goce y disfrute. El estilo de sus personajes discurre entre el placer, el erotismo y la intimidad.
Las telas que se presentan en esta exposición no sólo suponen la creación de la representación de la mujer del siglo XXI sino que nos invita a un universo estético donde prevalece el deseo que moviliza hacia acciones de éstas personajes. Aquí Laura abraza las discusiones feministas, transfeministas y miradas queers sobre el cuerpo, tomando una postura que se aleja de los extremos, para convidarnos su mirada íntima y universal de éstas figuras que se despliegan desde su corporalidad hacia un devenir sin tiempo, ni lugar. De esta manera, a Tarsitano le interesa problematizar la representación de la mujer en la contemporaneidad para proponerle al público ampliar las lecturas y mundos posibles. A su vez, la obra de Laura tiene la mirada pizarnikiana de la mujer en donde prevalece el enigma y la nostalgia.
En lo que se refiere a los dibujos, conforman parte del mismo universo que anteriormente mencionamos, en su soporte de papel y en el tamaño escogido por la artista invitan a la mirada introspectiva, al detalle y ensimismamiento como introducción al universo gestual de la mujer.
Por otro lado, los rostros compuestos de números, forman parte de series anteriores, en las cuales la artista a través de la mirada del enigma busca resaltar el aspecto numérico de la identidad de las mujeres que representa.
A modo de cierre nos gustaría compartir unas reflexiones de la comisaria española Semíramis González al respecto de la representación de la mujer en el mundo del arte:
No se trata de que el feminismo sea exclusivo de las mujeres (y que por cierto genera un rechazo instantáneo poco comparable a otros términos cuando una se define como tal) sino que el gran logro del pensamiento feminista, y especialmente en el arte, que es un mundo de imágenes, es la capacidad para cuestionar lo que vemos, lo que pueda parecer inocente pero que está imbricado de unas condiciones sociales determinadas y del que nadie vive ausente, ni siquiera los artistas (González, 2014).
De ésta manera, desde este pensamiento feminista Semíramis nos invita a debatir la representación de la mujer sin inocencia, pero con mucha libertad, impulsando, al igual que Laura al diálogo y diversidad de miradas ante ésta problemática. Se trata de crear un mundo más bello, libre y justo.
El texto completo de Semíramis González puede leerse en:
https://semiramisgonzalez.com/tiene-sentido-el-feminismo-en-el-arte-en-el-presente/
Sinopsis
Vehementemente es una exposición individual de Laura Tarsitano (1973, Buenos Aires, Argentina) con la cual retoma su contacto con Barcelona, ciudad en la que vivió años atrás. La propuesta está compuesta por una serie de acrílicos, calados y papeles que indagan sobre la figura de la mujer. Cuenta con la curaduría de Natalia Albanese Gisbert (1984, Río Negro, Argentina) desde la cual se invita a un recorrido donde se ponga foco en el devenir de éstos personajes y los interrogantes que plantea cada gestualidad.
Complot evocativo. Capítulo I
Artistas participantes
Diego Javier Alberti, Emilia Álvarez, Mateo Amaral, Sofia Arbol, Luis Daniel Bernardi, Victoria Castellú, Juan Ignacio Cabruja, Malcon D ́Stefano, Leandro García Pimentel, Sandra Guascone, Francisco Heredia, Renata Juncadella, Bárbara de Lellis, Luciano León Liguori, Bernardo Lizarralde, Julieta Marasas, Daiana Martinello, Carelyn Daniela Mejías, Manuel Molina, Alejandra Montiel, Andrea Nosetti, Gaspar Nuñez, Julia Padilla, Pablo Pérez Torres, María Santi, Juana Simona, Nika Seniora, Azul Van Peborgh y Laura Viñas.
La primera edición de Estímulo Miranda Bosch Complot Evocativo. Capítulo I se complace en presentar una selección de 30 artistas que componen piezas de arte contemporáneo desde distintas materialidades y lenguajes, pero que tienen en común la cita a otr@ artista.
Se trata de giros estilísticos o referencias explícitas, procedimientos técnico-poéticos que navegan junto a otr@s en el magma del campo del arte. Esta exhibición se nutre de los gestos artísticos del presente que respiraron el aire del pasado y que se desplazan hacia el deseo del futuro.
Este Premio Estímulo que la galería Miranda Bosch impulsa pretende poner en danza la trama afectiva del sistema del arte argentino y, así, este proyecto clausura un año de intenso trabajo, dándole la bienvenida al 2025.
Complot evocativo se despliega como una bocanada de aire fresco, con la cual invita a revisitar piezas maestras del arte local e internacional. Por otro lado, es una exhibición rizomática, ya que cobijó narrativas de distintas latitudes del país, lo que le dio a cada sala un tono particular y vibrante.
Por último, el recorte expositivo reúne una serie de preocupaciones actuales que emergieron a partir de la convocatoria de la que participaron más de 500 propuestas, para la selección se conformó un jurado entre Joaquín Rodríguez (curador y coleccionista) – Abel Guaglianone (anticuario y coleccionista) y Clara Ríos (curadora por parte de Miranda Bosch).
A partir de l@s artistas seleccionad@s se constituyen nodos visuales que orbitan en relación a la búsqueda y experimentación de la paleta cromática; la técnica del dibujo; la definición de paisaje y su vínculo con las personas que le habitan; las mutaciones en el cuerpo a partir de la tecnología; el vínculo entre lo místico, la muerte y el apocalipsis.
En síntesis, este recorte de época que mira al pasado, se desplaza hacía el futuro con tantas certezas, como incertidumbres.
Bajo el ingenuo sol de septiembre, cuerpos, líneas, dibujos, telas y piedras se suspenden en el aire. Las piezas de seis artistas se despliegan por todo el galpón de Nilo: Noelia Chirino, Marina Ercole, Iván Ferrero, Ileana Gonella, Nehuén Moyano Cortéz y Diego Roia. Experimentos que orbitan en torno a la naturaleza, el tiempo y la atracción de la gravedad.
Emergen binomios desde donde las rocas germinan brotes plásticos fluorescentes en manos de Marina, mientras tintes naturales nutren papel de arroz provocados por el viento serrano en la casa de Diego. También, a través del bordado de los elementos de una habitación consuelan a Noelia, se unen a un ejercicio de autoscopia constante en el que Nehuén proyecta su cuerpo a la sublimación de telas. Paralelamente, un conjunto de esculturas de fabricación digital y técnicas tradicionales del yeso diseñadas por Iván ven flotar los fragmentos de luces de papel que trazó Ileana.
Dice Milan Kundera en La insoportable levedad del ser, un drama vital siempre puede expresarse mediante una metáfora referida al peso. Decimos que sobre la persona cae el peso de los acontecimientos. La persona soporta la carga o no la soporta, cae bajo su peso, gana o pierde.
Así, el recorrido traza un posibilidad de mirar la fuerza de las masas de los cuerpos gravitantes e intenta suavemente explorar las obsesiones que gobiernan durante estos días al galpón.
Es una exposición que se embebe de la clorofila de la vegetación del monte paranense atravesada por la escala cromática de luces y pigmentos para recrear nuevos mundos posibles. En este trabajo, Juan Jiant (Martín Coronado- Provincia de Buenos Aires, 1994) nos introduce a su universo onírico que se entremezcla con la contaminación urbana y la maleza para dar paso a una atmósfera llena de criaturas amorfas, aguijones volumétricos que se despliegan por el espacio de la salas. Éstos seres invitan al espectador a vivir las dualidades que se ponen en juego en cada pieza: realidad y ficción; naturaleza versus urbanidad; flow o obsesión; analogía & virtualidad.
Al igual que cómo ocurre con los haikus (poemas japoneses formados por tres estrofas) en donde el poeta trata de expresar de forma sinética lo que acontece en un instante; las obras de Jiant nos hablan de las contradicciones de la vida cotidiana urbana a través de la creación de sus compostajes cromáticos.
La camelia en el suelo
ha vaciado de ayer
el aguacero
Yosa Busón
A su vez, Maleza croma busca que nos detengamos a reflexionar de un modo lúdico sobre el impacto de la presencia humana en entornos naturales. En este sentido los haikus unen elementos aparentemente irrelevantes para situarnos en los movimientos de la naturaleza y sus símbolos. En ambos casos, hay una lectura poética del mundo natural y un gesto para resguardarlo.
En esta propuesta expositiva, Juan explora -de modo casi obsesivo- los lenguajes y texturas pictóricas, escultóricas y digitales: salta de un render al trabajo manual en resina con tanta facilidad que las dimensiones analógico-digital son el linde y la materialidad de sus obras. Así, las piezas expuestas en esta oportunidad, permiten que Jiant experimente con las transformaciones morfológicas de organismos biológicos y el impacto que se genera en los ecosistemas tras el paso de la presencia humana. Las esculturas corporizan como juglares visuales su preocupación por cómo el ser humano padece, habita y se relaciona con la naturaleza y su modo destructivo de vincularse.